Viviendo entre el “ya” y el “todavía no”
- Orlando Rodríguez Fonseca

- 30 jun
- 1 min de lectura
El reino de Dios ya ha comenzado con la venida de Cristo, pero todavía esperamos su manifestación plena. Mientras tanto, somos llamados a vivir con paciencia, discernimiento y esperanza.
Cuando los fariseos preguntaron a Jesús cuándo vendría el reino de Dios, esperaban señales visibles y acontecimientos extraordinarios. Sin embargo, Jesús les respondió que el Reino ya estaba entre ellos, porque el Rey estaba presente.
Luego dirigió su atención a los discípulos. Ellos necesitaban comprender otra verdad: aunque el Reino ya había irrumpido en la historia, su consumación aún no había llegado. Habría un tiempo de espera.
Esa espera no sería sencilla. Habría persecución, sufrimiento, oposición y hasta falsos anuncios que intentarían desviar la mirada de los creyentes. Por eso Jesús les enseñó a vivir con discernimiento, perseverancia y una esperanza firme en Su regreso.
Nosotros seguimos viviendo en ese mismo tiempo de espera. El Reino ya es una realidad, pero todavía aguardamos el día en que Cristo regresará para establecerlo en toda su plenitud. Mientras ese día llega, no debemos vivir absorbidos por este mundo ni perder de vista la esperanza que nos ha sido prometida.
Conclusión
La esperanza del regreso de Cristo no nos aleja de la realidad; nos enseña a vivir el presente con fidelidad.
Pregunta reflexiva
¿Estoy viviendo como un ciudadano del Reino que espera el regreso de su Rey, o como si este mundo fuera mi hogar definitivo?
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