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AMADOS

Foto del escritor: Orlando Rodríguez Fonseca
Orlando Rodríguez Fonseca
2 sept
2 min de lectura
“A los… amados en Dios Padre…”

Judas 1



Después de recordarnos que somos llamados, Judas añade una segunda verdad acerca de nuestra identidad:

Somos amados.


Esto es especialmente importante porque Judas está a punto de hablar de apostasía, falsos maestros, inmoralidad, engaño y juicio. Sin embargo, antes de mostrarles todo lo que está ocurriendo alrededor, les recuerda algo que permanece firme:


Lo que sucede a tu alrededor no cambia lo que Dios ha determinado acerca de ti: eres amado.


El amor de Dios no es momentáneo ni inestable. Dios mismo declara: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3).


Tampoco comenzó a amarnos cuando finalmente logramos ser dignos de Él. Romanos 5:8 dice que “siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”


Su amor vino primero.


Y ese amor hizo algo extraordinario: nos introdujo en Su familia.


Éramos pecadores y nos hizo hijos.

Éramos extraños y nos recibió.

Éramos enemigos y nos acercó.


Es parecido a lo que sucede en una adopción. Un niño no obtiene primero el apellido de una familia para entonces ser aceptado. La familia lo recibe, le da su apellido y desde ese momento comienza a vivir desde una identidad que le fue otorgada.


Así sucede con nosotros.


No vivimos intentando convencer a Dios de que nos ame.


Vivimos porque Él ya puso Su amor sobre nosotros en Cristo.


Por eso nuestra seguridad no depende de cuánto sentimos el amor de Dios en un día determinado. Nuestra seguridad descansa en Cristo.


Y si estamos en Cristo, podemos descansar en aquella extraordinaria declaración de Romanos 8: nada en toda la creación “nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).


Hoy quizás tus circunstancias hayan cambiado. Quizás tus emociones también.


Pero el amor de Dios por ti en Cristo no ha cambiado.


Preguntas para reflexionar

  1. ¿Estoy viviendo tratando de ganarme el amor de Dios o descansando en el amor que ya me ha dado en Cristo?

  2. ¿Qué circunstancia o sentimiento me está haciendo dudar hoy del amor de Dios?

  3. ¿Cómo cambiaría mi manera de vivir si descansara verdaderamente en que nada puede separarme de Su amor?


Oración

Padre, gracias porque no esperaste que fuera digno para amarme, sino que pusiste Tu amor sobre mí en Cristo. Cuando mis circunstancias o emociones me hagan dudar, recuérdame que Tu amor permanece. Ayúdame a dejar de vivir intentando ganar Tu aceptación y a descansar como hijo en el amor que ya me has dado. Amén.

Comentarios


Sobre nosotros

"En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor."

Efesios 4:15-16

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