Cerca de la verdad, pero con un corazón no recto

“No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.”
Hechos 8:21
Simón era un hechicero conocido en Samaria. Durante años había disfrutado de la atención que recibía.
Pero un día llegó Felipe predicando a Cristo.
Simón escuchó el evangelio, creyó, fue bautizado y comenzó a acompañar a Felipe. Hechos 8:13 dice que estaba asombrado por las señales y milagros que veía.
Externamente, todo parecía indicar un cambio. Escuchó. Creyó. Se bautizó. Permaneció con Felipe. Sin embargo, algo reveló la verdadera condición de su corazón.
Cuando Pedro y Juan llegaron a Samaria y Simón vio que, mediante la imposición de manos, era dado el Espíritu Santo, ofreció dinero para obtener aquella autoridad.
Entonces Pedro le dijo:
“Tu corazón no es recto delante de Dios.”
Ahí estaba el problema.
Simón estaba cerca de las cosas de Dios, pero aparentemente seguía mirando Su poder con las mismas ambiciones que antes gobernaban su vida.
Quería obtener algo.
Y esto debe llevarnos a examinarnos.
Es posible acercarnos a la iglesia buscando cosas que parecen espirituales, pero terminan alimentando nuestro ego: influencia, reconocimiento, poder, seguidores o beneficio personal.
Podemos estar cerca de las cosas de Dios y desearlas por razones equivocadas. Por eso no debemos evaluar nuestra condición espiritual solo por lo que hacemos externamente.
La pregunta también debe ser:
¿Qué está buscando mi corazón en todo esto?
Pablo advirtió que algunos buscarían maestros conforme a “sus propios deseos” (2 Timoteo 4:3).
Jeremías describió algo aún más alarmante: los profetas hablaban falsamente, los sacerdotes actuaban por su cuenta y, aun así, Dios decía: “A Mi pueblo así le gusta” (Jeremías 5:31).
Ese es el peligro de una espiritualidad gobernada por nuestros deseos.
No preguntamos: “¿Qué quiere Dios?”
Preguntamos: “¿Qué puedo obtener de Dios?”
Simón nos recuerda que podemos estar muy cerca de la verdad y todavía necesitar que Dios confronte profundamente nuestro corazón.
Para reflexionar
¿Qué busco realmente cuando sirvo, me congrego o participo en las cosas de Dios: Su gloria o satisfacción personal?
¿Estoy dispuesto a recibir la verdad de Dios aun cuando contradice mis deseos?
Oración
Señor, examina las motivaciones de nuestro corazón. Líbranos de usar las cosas espirituales para alimentar nuestro ego, buscar reconocimiento o satisfacer nuestros deseos. Que no solo estemos cerca de Tu verdad, sino que nuestro corazón sea transformado por ella. Danos humildad para recibir Tu Palabra aun cuando nos confronte y un deseo sincero de buscar Tu gloria por encima de la nuestra. Amén.
%20(100%20x%20100%20px).png)



Comentarios