Una palabra que no debemos olvidar

“Ahora quiero recordarles a ustedes, aunque ya definitivamente saben todas las cosas…”
Judas 1:5
Hay palabras que, con el paso del tiempo, comienzan a desaparecer de nuestro vocabulario. La cultura cambia, nuestra manera de hablar cambia y términos que antes eran comunes comienzan a parecernos antiguos, incómodos o demasiado fuertes.
La iglesia tampoco está exenta de esa realidad.
Hay palabras bíblicas que cada vez escuchamos menos: pecado, justificación, santidad… apostasía.
Detengámonos en esta última.
¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra apostasía?
Quizás piensas en rebelarse contra Dios. Abandonar la verdad. Volver atrás. Ser arrastrado por el error. Todas estas ideas nos acercan a su significado.
El problema es que solemos reconocer la apostasía cuando ya se ha vuelto evidente.
Vemos a alguien que un día profesó seguir a Cristo y ahora rechaza abiertamente la fe. Vemos a alguien que se rebeló contra Dios, abandonó aquello que decía creer y regresó deliberadamente a una vida lejos de Él.
Entonces decimos:
“Ahí hubo apostasía.”
Pero Judas quiere llevarnos más profundo.
Antes de mostrarnos ejemplos de personas que terminaron alejándose de Dios, comienza diciendo:
“Quiero recordarles…”
¿Por qué recordar algo que sus lectores ya sabían?
Porque hay verdades que no olvidamos intelectualmente, pero dejamos de tener presentes en el corazón.
Y ahí comienza el peligro.
La apostasía no siempre comienza con alguien diciendo: “Ya no creo en Dios.” Puede comenzar mucho antes: cuando dejamos de escuchar Su Palabra, cuando justificamos aquello que antes nos confrontaba, cuando nuestro corazón comienza a resistirse a Su autoridad o cuando poco a poco nos acostumbramos a vivir lejos de Él. Por eso necesitamos recuperar palabras incómodas como apostasía.
No para vivir aterrorizados mirando quién será el próximo en caer, sino para examinar nuestro propio corazón y permanecer cerca de Cristo.
Quizás Judas nos diría hoy exactamente lo mismo:
“Ya lo sabes… pero necesito recordártelo.”
Para reflexionar
¿Hay alguna verdad bíblica que conozco muy bien, pero que he dejado de tomar seriamente en mi vida diaria?
¿Existen pequeñas áreas de resistencia a Dios que estoy justificando en lugar de llevarlas al arrepentimiento?
Oración
Señor, no permitas que las verdades que conocemos se conviertan simplemente en información acumulada. Recuérdanos Tu Palabra y úsala para examinar nuestro corazón. Muéstranos cualquier área donde estemos comenzando a resistirte y concédenos arrepentimiento. Guárdanos cerca de Cristo, firmes en la verdad y sensibles a Tu voz. Amén.
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