BENDECIDOS

“Misericordia, paz y amor les sean multiplicados.”
Judas 1:2
Llegamos a la última verdad de nuestra identidad. Somos llamados, amados, guardados y también bendecidos.
Judas menciona tres bendiciones: misericordia, paz y amor. Pero una palabra las abraza a todas:
“Multiplicados.”
Judas no desea que tengamos apenas un poco de misericordia, algo de paz y suficiente amor para sobrevivir. Su oración es que estas bendiciones sean multiplicadas.
Dios conoce lo que necesitaremos en el camino y Su provisión no es escasa.
Misericordia para nuestras debilidades
Pablo describe a Dios como “rico en misericordia” (Efesios 2:4).
En nuestras luchas, caídas y debilidades, no acudimos a un Dios cuya misericordia está por agotarse. Hay misericordia disponible.
Paz para nuestras circunstancias
Jesús dijo: “Mi paz les doy” (Juan 14:27).
Él no prometió una vida sin conflictos, pero sí Su paz en medio de ellos. La paz de Dios no siempre cambia nuestras circunstancias, pero guarda nuestro corazón mientras las atravesamos.
Amor para compartir
Finalmente, Judas menciona el amor.
Primero nos recordó que somos amados y ahora pide que ese amor sea multiplicado en nosotros.
Primero recibimos amor.
Después damos amor.
“Nosotros amamos, porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).
No tenemos que fabricar amor con nuestras propias fuerzas. Podemos amar porque damos de aquello que primero hemos recibido.
Para terminar esta semana
Durante estos cinco días hemos vuelto a mirar nuestra identificación:
Llamados — Dios nos llamó hacia Cristo.
Amados — Su amor permanece sobre nosotros.
Guardados — Cristo nos sostiene hasta el final.
Bendecidos — Su misericordia, paz y amor nos acompañan.
Todo esto aparece antes de que Judas hable de falsos maestros, apostasía y engaño.
No es casualidad.
Antes de enseñarnos contra qué debemos luchar, Dios quiere que recordemos quiénes somos.
Cuando las voces sean muchas, los mensajes confusos y el camino difícil, vuelve a tu identificación:
Soy llamado. Soy amado. Soy guardado. Soy bendecido.
Ahora podemos entrar al resto de la carta de Judas preparados para contender por la fe, no desde el miedo, sino desde la seguridad de saber quiénes somos y a quién pertenecemos.
Preguntas para reflexionar
¿Cuál de estas bendiciones necesito especialmente hoy: misericordia, paz o amor?
¿Cuál de las cuatro verdades estudiadas esta semana necesito recordar con mayor frecuencia?
¿Cómo cambia mi manera de enfrentar las dificultades al recordar quién soy en Cristo?
Oración
Señor, gracias porque me llamaste, me amas, me guardas y provees lo que necesito para el camino. Multiplica en mi vida Tu misericordia, Tu paz y Tu amor. Cuando las voces intenten confundirme, ayúdame a recordar quién soy en Cristo. Que viva descansando en Tu gracia y firme en la verdad hasta el final. Amén.
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