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Cuando la esperanza parece morir

  • Foto del escritor: Orlando Rodríguez Fonseca
    Orlando Rodríguez Fonseca
  • hace 6 días
  • 1 min de lectura
La desesperanza no nace de nuestras circunstancias, sino de creer que Dios ya no puede hacer nada por nosotros.


Después de mostrarle a Ezequiel el valle y darle vida a los huesos, Dios mismo explica el significado de la visión:



«Estos huesos son toda la casa de Israel» (Ez. 37:11).



El valle no representaba simplemente la muerte. Representaba la forma en que el pueblo veía su propia condición. Ellos decían: «Nuestros huesos se secaron, nuestra esperanza pereció; estamos completamente destruidos.»



Ese era el verdadero problema. No solo habían perdido su tierra y su ciudad; habían perdido la esperanza. Habían llegado a la conclusión de que Dios ya no tenía nada más que hacer con ellos.



¿Cuántas veces nosotros también pensamos así? Tal vez no lo expresamos con esas palabras, pero en el fondo creemos que nuestra situación ya no tiene remedio, que nuestro pecado es demasiado grande o que Dios ya terminó su obra en nosotros.



Sin embargo, la visión de Ezequiel nos recuerda que, aunque el pueblo había perdido toda esperanza, Dios no había abandonado sus propósitos. La desesperanza nunca tiene la última palabra cuando el Señor sigue obrando.



Preguntas para reflexionar



  1. ¿He permitido que mis circunstancias apaguen mi esperanza en Dios?


  2. ¿Hay alguna situación en la que he pensado: “Ya no hay remedio”?


  3. ¿Cómo cambia mi perspectiva al recordar que Dios no ha renunciado a sus propósitos?



Oración



Señor, perdóname por las veces en que he permitido que la desesperanza ocupe mi corazón. Ayúdame a recordar que, aun cuando yo no vea salida, Tú sigues siendo fiel a tus promesas. Fortalece mi confianza en Ti. Amén.


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"En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor."

Efesios 4:15-16

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