top of page

Cuando nuestra esperanza termina, Dios comienza

  • Foto del escritor: Orlando Rodríguez Fonseca
    Orlando Rodríguez Fonseca
  • 20 jul
  • 2 min de lectura
La esperanza del creyente no descansa en lo que todavía puede hacer, sino en lo que Dios ha prometido hacer.


Hay momentos en los que la vida nos deja sin respuestas. No necesariamente porque hayamos perdido la fe, sino porque hemos llegado al límite de nuestras fuerzas. Todo aquello en lo que confiábamos parece derrumbarse y comenzamos a hacernos preguntas muy parecidas a las del pueblo de Israel:


”¿Se acabó todo? ¿Hay alguna esperanza? ¿Todavía Dios está obrando?”


Los exiliados tenían razones para pensar así. Jerusalén había caído. El templo estaba destruido. Las promesas parecían haberse convertido en ruinas.


Pero algo cambia en la narrativa de Ezequiel.


Cuando el hombre ya no encuentra razones para tener esperanza, Dios comienza a hablar. Y lo primero que hace no es pedirle al pueblo que encuentre fuerzas dentro de sí mismo. Tampoco les dice que sean optimistas o que simplemente esperen tiempos mejores.


Les recuerda quién es Él.


A lo largo de los siguientes capítulos aparece una frase que sostiene toda la restauración: “Yo lo haré.”


No es el pueblo quien se levantará por su propia capacidad. No será su arrepentimiento perfecto, su fuerza o sus recursos los que cambiarán la historia. Será Dios quien actuará conforme a su gracia y a su pacto.


Esa misma verdad sigue sosteniendo nuestra vida hoy. Nuestra esperanza no depende de cuánto control tengamos sobre las circunstancias, sino del Dios que continúa gobernando sobre ellas. Cuando sentimos que nuestras posibilidades terminaron, todavía quedan intactas las posibilidades del Señor.


Quizás hoy no puedas decir: “Yo puedo”. Pero, por la gracia de Dios, siempre podrás descansar en esta certeza: Él sí puede.


Preguntas para reflexionar


  1. ¿En qué área de mi vida siento que ya no quedan posibilidades?

  2. ¿Estoy descansando más en mis recursos que en las promesas de Dios?

  3. ¿Qué cambiaría en mi manera de enfrentar esta semana si realmente creyera que Dios sigue diciendo: “Yo lo haré”?


Oración


Señor, muchas veces llego al límite de mis fuerzas y permito que mis circunstancias definan mi esperanza. Ayúdame a recordar que mi confianza no está en lo que yo puedo hacer, sino en lo que Tú has prometido hacer. Enséñame a descansar en tu fidelidad. Amén.

Comentarios


Sobre nosotros

"En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor."

Efesios 4:15-16

Contáctanos

787-380-7570

 

PR-779, Palomas,

Comerío, PR, 00782

 

iglesiagraciarestauracioncrec@gmail.com

Suscríbete

Gracias por suscribirte

  • Facebook
  • Instagram
  • Icono social de Spotify
  • Icono social de iTunes

© 2020 by IGRC. Proudly created with Wix.com

bottom of page