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RECUERDA QUIÉN ERES

Foto del escritor: Orlando Rodríguez Fonseca
Orlando Rodríguez Fonseca
31 ago
2 min de lectura
Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo: Misericordia, paz y amor les sean multiplicados.

Judas 1:1–2



Hace algún tiempo escuché la historia de un hombre que perdió su cartera. Lo que más le preocupaba no era el dinero, sino su identificación.


Alguien le preguntó:

“¿Tiene alguna identificación que demuestre quién es usted?”


La pregunta parecía extraña. Él sabía quién era. Su nombre y su historia seguían siendo los mismos. Sin embargo, necesitaba algo que confirmara su identidad.


Algo parecido puede sucedernos espiritualmente.


No dejamos de pertenecer a Dios, pero vivimos rodeados de tantas voces que podemos olvidar quiénes somos. El mundo intenta definirnos por nuestros logros, fracasos, apariencia, pasado y aprobación de otros.


Y ahora cargamos esas voces en el bolsillo.


Cada vez que abrimos una red social encontramos personas diciéndonos qué pensar, cómo vivir y hasta qué creer. Entre reels y algoritmos, podemos escuchar tantas voces que olvidamos la que verdaderamente define nuestra identidad: la voz de Dios.


Por eso importa cómo Judas comienza su carta.


Hablará de falsos maestros, apostasía y personas que distorsionan la gracia de Dios. Incluso llamará a los creyentes a “contender ardientemente por la fe”.


Pero antes de hablarnos de ellos, nos habla de nosotros.

Antes de identificar a los falsos maestros, identifica a los creyentes.

Antes de decirnos contra qué luchar, nos recuerda quiénes somos.


Es como si Dios nos dijera:

“Antes de escuchar todas esas voces, recuerda quién eres.”

En los primeros dos versículos encontramos cuatro verdades:

Somos llamados.

Somos amados.

Somos guardados.

Somos bendecidos.


Cuando olvido que soy amado, buscaré aprobación. Cuando olvido que he sido llamado, puedo vivir sin propósito. Cuando olvido que soy guardado, el temor puede gobernarme. Cuando olvido cuánto he recibido de Dios, puedo vivir como si Su gracia no fuera suficiente.


Por eso, antes de preguntarnos “¿qué voces falsas estoy escuchando?”, necesitamos preguntarnos:

¿Estoy recordando quién soy?


Durante los próximos días volveremos a mirar nuestra identificación espiritual para recordar lo que Dios ha dicho de nosotros.


Antes de los falsos maestros.

Antes de la apostasía.

Antes de los reels.

Antes de los algoritmos.

Antes de todas las voces que quieren decirte quién debes ser…

recuerda quién eres.


Preguntas para reflexionar

  1. ¿Qué voces influyen más en la manera en que pienso acerca de mí mismo?

  2. ¿Estoy permitiendo que mis logros, fracasos u opiniones de otros definan mi identidad más que la Palabra de Dios?

  3. ¿Cuál verdad necesito recordar hoy: que soy llamado, amado, guardado o bendecido?


Oración

Señor, entre tantas voces que intentan decirme quién soy, ayúdame a reconocer Tu voz por encima de todas. Perdóname por permitir que otras voces definan mi identidad. Llévame a Tu Palabra y recuérdame quién soy delante de Ti. Afirma en mi corazón que he sido llamado, amado, guardado y bendecido por Tu gracia. Amén.

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Sobre nosotros

"En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor."

Efesios 4:15-16

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