TODAVÍA EN SUS MANOS

“Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla.”
— Jeremías 18:4, NBLA
Dios envió a Jeremías a la casa del alfarero con una instrucción sencilla: “Desciende… y allí te haré oír Mis palabras.”
Jeremías obedeció y encontró al alfarero trabajando sobre la rueda. Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que ocurrió algo inesperado: la vasija se echó a perder.
Sin embargo, el alfarero no se levantó de la rueda. No arrojó el barro. No buscó otro material.
Volvió a trabajar con él.
Hay un detalle hermoso en la escena: aunque la vasija se había echado a perder, el barro todavía estaba en las manos del alfarero.
El problema no estaba en sus manos. El alfarero seguía teniendo la capacidad de trabajar, formar y rehacer. El problema estaba en la condición del barro.
Esta escena fue una palabra directa para Israel, un pueblo que se encontraba en las manos de Dios, pero que persistentemente había endurecido su corazón y resistido Su voluntad.
Y también nos invita a examinarnos.
A veces podemos resistir lo que Dios quiere hacer en nosotros. Podemos aferrarnos a actitudes, pecados, pensamientos o deseos que dificultan la obra que Él quiere realizar en nuestro corazón.
Pero Jeremías vio algo que no debemos olvidar: el Alfarero no perdió el control de la rueda cuando la vasija se echó a perder.
Quizás hoy Dios está señalando algo que necesita cambiar en ti. En lugar de endurecerte o resistir Sus manos, permite que Él continúe trabajando.
Mientras permanezcamos sensibles a Su voz, siempre será mejor ceder a las manos del Alfarero que resistir aquello que Él quiere formar en nosotros.
Para reflexionar
¿Hay alguna área de mi vida en la que estoy resistiendo lo que Dios quiere cambiar?
Cuando Dios confronta algo en mí, ¿respondo con humildad o intento justificarlo y conservarlo?
Oración
Señor, gracias porque Tus manos siguen teniendo poder para trabajar en mi vida. Muéstrame dónde me he endurecido o he resistido Tu voluntad. Dame un corazón sensible y dispuesto a dejarme formar por Ti. Amén.
%20(100%20x%20100%20px).png)



Comentarios