CUANDO EL BARRO RESISTE AL ALFARERO

“Pero ahora, oh Señor, Tú eres nuestro Padre; nosotros el barro, y Tú nuestro alfarero; obra de Tus manos somos todos nosotros.”
— Isaías 64:8, NBLA
Dios estaba llamando, pero el pueblo no quería escuchar.
Les ofrecía la oportunidad de volver, de ser transformados y de vivir conforme a Su propósito. Sin embargo, ellos habían decidido algo diferente:
“Seguiremos nuestros propios planes.”
Ahí encontramos una tensión que también puede aparecer en nuestro corazón: el barro resistiendo al Alfarero.
La Biblia habla del barro que contiende con quien lo formó, que cuestiona Sus decisiones y que incluso pretende decirle: “¿Qué haces?” (Isaías 45:9; Romanos 9:20).
Pero también encontramos otra respuesta:
“Nosotros somos el barro, y Tú nuestro alfarero.”
Entonces debemos preguntarnos:
¿Qué tipo de barro somos?
Israel había dejado de escuchar la voz de Dios y comenzó a seguir sus propios caminos. Jeremías 18:15 descubre la raíz del problema: “Mi pueblo se ha olvidado de Mí.”
Antes de abandonar los caminos de Dios, abandonaron al Dios del camino.
Ese sigue siendo nuestro peligro. Cuando dejamos de escuchar Su voz, comenzamos a confiar en nuestros propios planes; y cuando nuestros planes sustituyen Su dirección, podemos terminar caminando por sendas que Dios nunca nos llamó a transitar.
Las consecuencias para Israel fueron dolorosas. Pero no olvidemos algo importante: el juicio no fue la primera palabra del Alfarero.
Primero dijo:
“Vuélvanse.”
Primero les dio la oportunidad de corregir sus caminos.
Dios habló, advirtió y llamó al arrepentimiento antes de anunciar las consecuencias.
Por eso, no permitamos que nuestro corazón se endurezca. No dejemos que nuestros planes ocupen el lugar de los de Dios.
Seamos barro dispuesto en las manos del Alfarero: sensibles a Su voz, obedientes a Su Palabra y confiados en Sus manos.
Para reflexionar
¿Estoy resistiendo la voz de Dios en alguna área de mi vida?
¿Hay algún plan al que estoy tan aferrado que me resultaría difícil abandonarlo si Dios me mostrara otra dirección?
Oración
Señor, reconozco que soy barro en Tus manos y que Tú eres el Alfarero. Perdóname por las veces que he insistido en mis propios caminos. Haz mi corazón sensible a Tu voz y dispuesto a obedecerte. Moldea mi vida conforme a Tu voluntad y guíame por Tus caminos. Amén.
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