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CUANDO INSISTIMOS EN NUESTROS PLANES

Foto del escritor: Orlando Rodríguez Fonseca
Orlando Rodríguez Fonseca
20 ago
2 min de lectura
“Pero ellos dirán: ‘Es en vano; porque vamos a seguir nuestros propios planes, y cada uno de nosotros obrará conforme a la terquedad de su malvado corazón’.”

— Jeremías 18:12, NBLA



A estas alturas, una pregunta ya ha sido contestada:



¿Puede el Alfarero rehacer la vasija?



Sí. Jeremías lo vio con sus propios ojos.



La verdadera pregunta ahora es otra: ¿estará dispuesto el pueblo a escuchar la voz del Alfarero?



Dios les había advertido acerca de las consecuencias de sus caminos, pero junto con la advertencia también les ofreció una oportunidad:



“Vuélvase ahora cada uno de su mal camino.”



En otras palabras: Todavía pueden regresar.



Sus caminos los estaban llevando en la dirección equivocada. Sus planes los estaban alejando de Dios. Pero todavía podían detenerse, arrepentirse y volver.



Sin embargo, la respuesta del pueblo fue terrible:



“Vamos a seguir nuestros propios planes.”



No estaban diciendo: “Queremos cambiar, pero no podemos.”



Estaban diciendo: “No queremos cambiar. Continuaremos haciendo lo que queremos.”



Ahí encontramos el verdadero drama de la historia.



El problema no era que las manos del Alfarero hubieran perdido su capacidad para trabajar el barro. El problema era un pueblo empeñado en resistir Su voz.



Y nosotros debemos cuidarnos de hacer lo mismo.



Podemos pedirle a Dios que dirija nuestra vida mientras secretamente esperamos que apruebe nuestros planes. Podemos escuchar Su Palabra y, aun así, resistir aquello que contradice nuestros deseos.



Pero seguir a Dios implica más que pedirle que bendiga lo que hemos decidido. A veces significa permitirle redireccionar nuestros caminos, cambiar nuestros planes y confrontar nuestra voluntad.



La pregunta, entonces, no es solamente si Dios puede transformarnos.



La pregunta es:



¿Estamos dispuestos a escuchar al Alfarero cuando Sus planes confrontan los nuestros?



Para reflexionar



  1. ¿Hay algún área de mi vida donde estoy pidiendo la dirección de Dios mientras continúo aferrado a mis propios planes?


  2. Cuando la voluntad de Dios confronta lo que yo quiero, ¿estoy dispuesto a cambiar de dirección?



Oración



Señor, examina mi corazón y muéstrame dónde estoy insistiendo en mis propios caminos. No quiero pedir Tu dirección mientras me resisto a Tu voz. Dame humildad para abandonar mis planes cuando se opongan a los Tuyos y un corazón dispuesto a seguir Tu voluntad. Amén.


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"En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor."

Efesios 4:15-16

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