EL ALFARERO VE LO QUE TÚ NO PUEDES VER

“Pero ahora, oh Señor, Tú eres nuestro Padre; nosotros el barro, y Tú nuestro alfarero; obra de Tus manos somos todos nosotros.”
— Isaías 64:8, NBLA
Antes de que una vasija tome forma, existe primero en la mente del alfarero.
Él sabe lo que desea hacer. Conoce el propósito de la pieza y, por eso, sale en busca del barro que utilizará. Sin embargo, cuando lo encuentra, aquel barro está lejos de parecerse a una hermosa vasija. Está mezclado con piedras, raíces y residuos. A simple vista, no hay mucho que admirar.
Probablemente muchos han pasado cerca de ese mismo barro sin prestarle atención. Lo han pisado, ignorado y considerado insignificante.
Pero el alfarero lo mira de manera diferente.
Donde otros solamente ven barro, él puede contemplar lo que ese barro llegará a ser en sus manos.
Así también obra Dios con nosotros.
En ocasiones miramos nuestra vida y solo vemos nuestras limitaciones, errores, luchas y todo aquello que todavía necesita ser transformado. Incluso podemos llegar a pensar que somos demasiado imperfectos para que Dios haga algo significativo con nosotros.
Pero nuestra esperanza no está en la condición actual del barro, sino en las manos del Alfarero.
Dios ve más allá de lo que somos hoy. Él conoce la obra que está realizando en nosotros. Como escribió Pablo: “El que comenzó en ustedes la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (Filipenses 1:6).
Tal vez hoy solo puedas ver barro.
Pero el Alfarero puede ver en ti lo que otros todavía no ven, e incluso lo que tú mismo aún no puedes ver.
Para reflexionar
¿Estoy definiendo mi vida por mi condición presente o por lo que Dios puede hacer en mí?
¿Qué área de mi vida necesito confiar nuevamente a las manos del Alfarero?
Oración
Señor, gracias porque Tú puedes ver más allá de mis limitaciones y de aquello que todavía necesita ser transformado en mí. Ayúdame a confiar en Tus manos y en la obra que has comenzado en mi vida. Amén.
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