El evangelio no necesita actualización

“…por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos.”
Judas 1:3
Estamos acostumbrados a las actualizaciones. Nuestros teléfonos, aplicaciones y algoritmos cambian constantemente. Vivimos en una cultura que suele pensar que lo nuevo es mejor.
Y podemos comenzar a pensar igual acerca de nuestra fe.
Pero Judas dice que debemos contender por “la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos”.
“La fe” aquí se refiere a las verdades del evangelio reveladas por Dios a Su pueblo.
Y fueron entregadas “de una vez para siempre”.
El evangelio no necesita actualizarse cuando cambia la cultura ni modificar sus convicciones según las preferencias de quienes lo consumen.
La verdad de Dios permanece.
Por eso debemos tener cuidado con voces que aseguran haber descubierto algo que la iglesia nunca comprendió. Dejemos de buscar una “nueva revelación” cuando todavía necesitamos conocer y obedecer lo que Dios ya ha revelado.
“Porque algunos hombres han entrado encubiertamente…”
Judas 1:4
El peligro estaba dentro. Estas personas convertían la gracia de Dios en libertinaje y negaban el señorío de Jesucristo.
Hoy las formas cambian, pero el peligro permanece.
Podemos escuchar un evangelio centrado en el “yo”, una gracia sin arrepentimiento ni santidad, o una espiritualidad que busca a Dios solo para sentirse mejor sin someterse a Cristo.
Todo puede sonar cristiano, citar versículos, mencionar a Jesús y tener millones de reproducciones.
Y aun así debemos preguntar: ¿Es bíblico?
Los creyentes de Berea recibieron la enseñanza de Pablo, pero “escudriñaban cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).
Si examinaron incluso a Pablo, ¿cuánto más deberíamos examinar un reel, un podcast o una predicación?
Necesitamos un filtro de Berea: no aceptar algo porque quien lo dice sea famoso, tenga millones de vistas o nos emocione; tampoco rechazarlo solo porque nos incomode.
Abrimos la Biblia y preguntamos: “¿Estas cosas son así?”
También debemos cuidar con qué alimentamos nuestra mente. Necesitamos llenar nuestra vida de Escritura y sana doctrina.
No podemos ser analfabetos bíblicos en una era hiperconectada.
Tener más contenido cristiano no significa conocer mejor la verdad.
La fe ya fue entregada.
Nuestra responsabilidad no es actualizarla.
Es conocerla, vivirla y permanecer firmes en ella.
Preguntas para reflexionar
¿Examino lo que escucho a la luz de la Escritura o lo acepto por quién lo dice o cómo me hace sentir?
Si mi “algoritmo espiritual” reflejara lo que alimenta mi mente, ¿mostraría crecimiento en la Palabra de Dios?
Oración
Señor, gracias por darnos Tu verdad. Danos hambre por Tu Palabra y discernimiento para examinar cada enseñanza. Líbranos de buscar novedades cuando necesitamos profundizar en lo que ya has revelado. Ayúdanos a reconocer el error y permanecer firmes en Cristo. Que nuestro corazón permanezca anclado en Tu verdad. Amén.
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