top of page

Pelea la batalla correcta

Foto del escritor: Orlando Rodríguez Fonseca
Orlando Rodríguez Fonseca
hace 6 días
2 min de lectura
“…exhortándoos a que contendáis ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos.”

Judas 1:3



La fe ha sido entregada.

La verdad debe ser guardada.

El error debe ser discernido.

Y el creyente está llamado a contender.


Pero existe otro peligro: aprender a detectar el error y terminar viendo herejías en todas partes.


En la era de los reels, un fragmento de treinta segundos puede bastar para emitir un veredicto: “Hereje.” “Apóstata.” “Falso maestro.”


Pero contender por la fe exige más que reaccionar rápido. Exige madurez, justicia y diligencia.


No toda diferencia doctrinal es una herejía. Hay verdades esenciales que debemos defender y asuntos secundarios sobre los cuales creyentes fieles han discrepado durante siglos.


Debemos distinguir entre un ataque al evangelio y un desacuerdo entre hermanos.

Antes de juzgar: ¿Escuché todo el mensaje? ¿Conozco el contexto? ¿Consulté la fuente original? ¿Es una negación de una verdad esencial o una diferencia secundaria?


El discernimiento bíblico requiere paciencia.


No seas un apologista de microondas.


Las redes premian lo contrario: el conflicto genera interacción y el algoritmo puede alimentarse de nuestra indignación.


Cristo nos llama a amarnos unos a otros (Juan 13:34–35).


Nuestra madurez teológica no se demuestra solo por identificar el error, sino por cómo tratamos a nuestros hermanos cuando discrepamos.

¿Cómo contender firmemente sin convertirnos en aquello que combatimos?

Mirando a la Cruz.


La Verdad tiene nombre: Jesucristo.


En la Cruz vemos la santidad de Dios y Su gracia. Cristo nunca relativizó el pecado, pero tampoco trató al pecador arrepentido con desprecio.


Cuanto más comprendemos la Cruz, menos espacio queda para la arrogancia.


No defendemos la verdad desde un pedestal, sino como personas alcanzadas por gracia.


Podemos ganar una discusión y perder de vista a Cristo. Podemos tener razón y actuar equivocadamente. Podemos defender una doctrina correcta con un corazón incorrecto.


Nuestro objetivo no es tener la última palabra. Es exaltar a Jesucristo.


Así que volvamos a la Cruz.

Allí muere nuestro orgullo. Allí aprendemos a amar la verdad y a quienes Cristo ama.

Iglesia, despierta.


Cierra tu feed. Abre tu Biblia. Contempla la Cruz. Y pelea la buena batalla con la altura de un santo de Dios.


Preguntas para reflexionar

  1. ¿Investigo con paciencia antes de juzgar una enseñanza, o reacciono basándome en fragmentos?

  2. ¿Mi manera de defender la verdad refleja la Cruz o revela orgullo?


Oración

Señor Jesús, danos discernimiento para reconocer el error y humildad para no juzgar apresuradamente. Enséñanos a hablar con justicia y defender la fe con mansedumbre. Cuando nuestras palabras se parezcan más a la arrogancia del mundo que al carácter de Cristo, llévanos de nuevo a la Cruz. Haznos una iglesia firme en la verdad, abundante en gracia y enamorada de Ti. Amén.

Comentarios


Sobre nosotros

"En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor."

Efesios 4:15-16

Contáctanos

787-380-7570

 

PR-779, Palomas,

Comerío, PR, 00782

 

iglesiagraciarestauracioncrec@gmail.com

Suscríbete

Gracias por suscribirte

  • Facebook
  • Instagram
  • Icono social de Spotify
  • Icono social de iTunes

© 2020 by IGRC. Proudly created with Wix.com

bottom of page