Volver a Adorar
- Orlando Rodríguez Fonseca

- 14 nov 2025
- 1 Min. de lectura
Texto base: Juan 4:23 (NBLA)
Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que lo adoren.
En el Edén, el centro era Dios. La adoración era natural.
En la caída, el centro cambió… y la adoración se distorsionó. El hombre siguió buscando sentido, propósito y llenura, pero lejos de su diseño original.
Por eso el evangelio no es un simple mensaje moralista de “sé mejor”.
El evangelio es una invitación a volver a adorar a Dios.
Cristo no vino solamente a librarnos del infierno. Él vino a restaurar el orden del corazón. Vino a reestablecer el centro. Vino a devolvernos la capacidad de adorar como fuimos diseñados a hacerlo desde el principio.
Antes de Cristo, el pecado secuestraba nuestra adoración y la desviaba hacia otros objetos: yo mismo, mis logros, mis deseos, mis miedos, mis necesidades.
Pero en Cristo ahora sí podemos ser intencionales.
Podemos redirigir el corazón.
Podemos vivir para la gloria de Dios.
La intencionalidad no nace del esfuerzo humano…
La intencionalidad nace del evangelio.
Nace de haber sido regenerados.
Nace del Espíritu Santo obrando en nosotros.
La vida cambia cuando vuelvo a adorar a Dios desde el corazón… con intención.
Acciones prácticas hoy:
Antes de comenzar el día: detente y pregúntate
¿Qué está gobernando mi corazón hoy?
Cuando notes desviación de la adoración: di conscientemente:
“Señor, Tú eres el centro.”
Prepárate para adorar antes de llegar a la iglesia… antes del trabajo… antes de cualquier responsabilidad.
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